Conocimiento vs. Sabiduría.


En este día he decidido tocar un capítulo importante en la vida de cada ser humano: el equilibrio entre el Conocimiento y la Sabiduría. Toda sabiduría es un compendio de excelsos conocimientos, pero no todo conocimiento apunta a la sabiduría... ¿Por qué ocurre esto? Se debe al hecho de que Conocer significa recopilar la información que puede considerarse necesaria para el aprendizaje, pero Saber significa disponer de la adecuada capacidad para hacer uso de lo que se conoce. Por eso NO todo aquel que adquiere conocimiento puede ser sabio; por eso podemos ver a notables profesionales e intelectuales sumidos en la más triste ignorancia, y podemos ver a sencillos obreros irradiando la más exquisita sabiduría. Así, pues, la díada conocimiento-sabiduría nos lleva a comprender que el sabio no se conoce por el TENER sino por el SER.
Según las palabras de un amigo mío, Abraham Picón, "El Conocimiento es el descubrimiento de las cosas, y la Sabiduría es la transformación del Conocimiento", argumento con el cual estoy perfectamente de acuerdo, ya que, como él mismo lo afirma, "El Conocimiento se transforma por medio del análisis", pues transformar los conocimientos adquiridos es someterlos al más estricto análisis sin alterar la esencia de los mismos, sino más bien llegando a dicha esencia para comprenderla. De nada sirve albergar el conocimiento sin comprenderlo a carta cabal. Por ejemplo, ¿De qué le sirve a un abogado conocer las leyes si carece de la rectitud necesaria para hacer que se cumplan? ¿De qué le sirve al músico conocer todas las partituras musicales y todo el basamento académico si carece del sentimiento artístico, que es la materia prima para llevar a la práctica el conocimiento musical? ¿De qué serviría al filósofo adquirir el conocimiento de los tratados de Aristóteles, Platón y Sócrates, Pitágoras, Heródoto, o Anaxágoras, si no se decide a establecer de forma personal su percepción personal sobre todo lo que existe y sobre su origen, sino que su aprendizaje se manifiesta en una verborrea pseudointelectual que termina por perder toda sustancia? Nada mal vendría reflexionar, ¿Verdad?.



Cuando el sabio calla, es por el hecho de que comprende que la prudencia es esencial a la hora de superarnos a través de las diversas circunstancias de nuestras vidas; cuando el inteligente habla, es porque comprende que por el diálogo un hombre puede dar cuerpo a su propia filosofía, a saber, su propia interpretación de las cosas, comprende que por la razón y la lógica descubre todo el horizonte de ignorancia que debe seguir superando; pero cuando el bruto grita, es por el hecho de que no es capaz de escuchar a sus semejantes, desdeña toda razón y lógica, y se empeña en seguir anclado a falsos conceptos de vida que perpetuamente le llevan a hacer juicios torpes de las cosas, de las personas, y hasta de lo Divino.



El Conocimiento se adquiere tomando la información que se considera necesaria en el contexto que se amolde a nuestra percepción personal, para luego aplicarlo a la experiencia de nuestra vida. En consecuencia, si han de ser el raciocinio y el equilibrio (sentido común) las normas de nuestra actitud, que sea ello garantía de que la unión de nuestra inteligencia con nuestro conocimiento adquirido generará nuestro ascenso hacia la sabiduría. Permítante presentarles un esquema que podría explicar lo que aquí planteo con la colaboración de mi buen amigo Abraham:

Para establecer la notoria diferencia y relación entre el conocimiento y la sabiduría, es preciso hacer uso de algunas trazas de Psicología y la Filosofía. La parte psicológica se refiere a la adquisición de la experiencia concerniente al aprendizaje que determina todo lo que es el conocimiento, y la parte filosófica se refiere a la asimilación del conocimiento, así como de la forma en que se interpreta y se aplica. Continuemos, pues, ilustrando de alguna forma este punto...



El trinario que alude al Conocimiento, la Inteligencia, y la Sabiduría, nos permite comprender que el hombre se halla en plena capacidad de equilibrar su naturaleza substancial y su naturaleza esencial por medio de su pensamiento. Ya está claro que el Conocimiento y la Sabiduría no están reñidos, por más que lo nieguen los cultos más fanáticos y los científicos más materialistas, sino que más bien se complementan.



Cuando el Conocimiento se transforma en Sabiduría, es por el hecho de que éste está siendo bien conducido, a saber, en el nombre de los más elevados ideales. Por eso tener un auténtico ideal de vida es razón suficiente para vivir. Y vivir significar conocer, comprender por qué es preciso conocer para después comprender que de ello surge el auténtico saber...
Por lo tanto, la transición del Conocimiento a la Sabiduría se caracteriza por ser:
a) Una forma de interpretar la "Alquimia Mental".
b) Una forma de crear una Filosofía de Vida.
c) Una forma de ampliar nuestros horizontes intelectuales.
d) Una razón harto elemental para Vivir y Ser.
e) Un argumento necesario para reconocer que SOMOS Almas prestas a tomar consciencia de nuestra naturaleza, pues cuando nos aferramos al conocimiento de corazón, se abren inminentemente las puertas que nos conducen la Sabiduría Divina... ¿Cuánto estamos dispuestos a dar por ello?



Termino así esta reflexión sobre este tema objetivo de mi interés. Espero que sea del interés de quien lea esto.
Se despide sincera y fraternalmente
Nucleus Infinitum
















































































































































































































































































